jueves, 30 de enero de 2014

EL RETO DE LA FORMACIÓN POLÍTICA: 1ª parte


Por. Antonio Berrios

Una verdad que tiene que estar por encima de cualquier verdad, en política, es que si bien la Política puede ser entendida como un mecanismo social de solución de los problemas colectivos de la sociedad, que escapan a las capacidades individuales particulares, ningún  problema podrá ser resuelto si antes no se superan los problemas concretamente políticos. Los problemas políticos de los actores de un sistema político son, o pueden ser, materiales, sistémicos e ideológicos. Estas son las tres esferas de acción de cualquier actor u organización política.

El problema de la formación política tiene su epicentro en la esfera ideológica y es muy importante tenerlo en cuenta porque tiene implicaciones en las relaciones entre los actores e implicaciones que afectan el desenvolvimiento de los actores. Es decir, es un problema ideológico que tiene implicaciones materiales y sistémicas. Problemas de identidad ideológica en términos de tendencias y corrientes por ejemplo que afectan el diseño de una gestión de gobierno en la medida de si es o no consecuente con un programa político general y comprensible para toda la militancia política; si se acerca a la corriente dominante la militancia la acogerá y la respaldará pero si se aleja habrá divisiones, escisiones, enfrentamientos e imposiciones, perjudicando la gobernabilidad y la estabilidad del País.

LA RESPONSABILIDAD DE LA FORMACIÓN POLÍTICA
Lo primero que tiene que plantearse una persona que quiera dedicarse a La Política es ¿En qué medida está preparada para asumir una posición importante en instituciones y organizaciones políticas y tener un buen desempeño? Y de esa pregunta inicial parte la cuestión de la responsabilidad de la formación política porque al final de cuentas nadie llega a ningún cargo político sin desearlo y procurarlo de todas las maneras posibles, por lo tanto si el punto inicial de toda carrera política es la aspiración de la persona la primera responsabilidad de la formación está también en la persona y no en ninguna organización. Las organizaciones políticas tienen que disponer de su capital humano y lo harán siempre en función de las capacidades concretas de sus políticos en el momento de la promoción y no en función de sus capacidades potenciales. Formarse es prepararse para asumir responsabilidades y aprovechar oportunidades.

EL PAPEL ESTRATÉGICO DE LA FORMACIÓN POLÍTICA
Una buena parte de peso de la formación está en la persona que desea dedicarse a La Política y que tiene que estar preparada para asumir cargos de responsabilidad con la expectativa de tener un buen desempeño. No tiene sentido luchar por una oportunidad y una vez lograda cometer tantos errores que después nadie quiera apostar a uno nuevamente. Ahora bien, las organizaciones también son responsables por la formación y por las mismas razones, precisamente. Una organización que procura conquistar espacios de poder, necesarios para cumplir con un programa de acción política, le pide el voto de confianza al pueblo en las elecciones para cumplir con parte de ese programa pero si la organización desea cumplir el programa totalmente, lo cual generalmente requiere de más de un período, no puede defraudar la confianza del electorado colocando a personas sin preparación en puestos de importancia estratégica, que cometan errores, que no se sepan conducir, que se corrompan fácilmente por la falta de principios, que abusen del poder y de la autoridad, que sufran mutaciones ideológicas una vez que estén en el poder y en definitiva que ofendan la confianza del pueblo.
La responsabilidad de formarse es de la persona pero las organizaciones deben colocar a la disposición de la militancia recursos y herramientas útiles para la formación, no para todos, sino para aquellos que manifiesten verdadero interés. Es decir, hay que desarrollar una estructura de formación que le brinde a la militancia recursos y herramientas pero deben ser las personas las que vengan a buscarlas y sobre esas estructuras es que debe iniciarse toda promoción política.

LA SERIEDAD DE LA FORMACIÓN
Los vicios son exorcizados del espíritu humano por obra de la formación. La flojera, el facilismo, el sobre merecimiento y el oportunismo deben ser exorcizados del espíritu del político y por esta razón el corazón de la formación debe estar en la lectura, la investigación y el análisis crítico de todos los tópicos que componen la política en todos sus niveles. El político debe dedicar tiempo de su vida, todos los días, a la formación permanente; debe tener un conocimiento por lo menos básico de la realidad política y su entorno histórico social y esto lleva tiempo.

Los políticos malos fueron en un principio aprendices flojos, facilistas y oportunistas que creían que se merecían todo porque sus habilidades naturales eran más que suficientes para lograr sus objetivos.
La falta de formación es la causa de la mentira, la manipulación y del populismo como metodologías políticas.

La formación es un asunto serio que merece respeto por parte de los políticos y este respeto debe mostrarse en una dedicación diaria y permanente como parte fundamental de toda la carrera política.

Los videítos hay dejárselos a los muchachos como primer contacto con las nociones políticas e históricas. La formación debe hacerse a base de la lectura y discusión de libros, historia, filosofía, economía, sociología, psicología y Política. Los políticos deben dominar el conocimiento de las principales ideologías para reconocerlas operando y poder actuar adecuadamente en favor del país y de su causa.

Plantearse la formación en base a videos y películas es reconocer frente a la historia que estamos rodeados de flojos y oportunistas que no quieren valorar realmente el trabajo del partido en la construcción del desarrollo, bienestar y paz nacional. Es reconocernos a nosotros mismos flojos y faltos de carácter.

EL PERFIL DEL FORMADOR
El formador tiene la tarea de mostrarles el mundo a los aprendices, el primer paso en todo estudio es no saber, pero en política nadie quiere aceptar que no sabe cuándo no sabe y por eso cada quien se sabotea a sí mismo al tiempo que sabotea a los demás y a las estructuras de formación difamándolas y desacreditándolas difamando y mal poniendo a los formadores.

El formador tiene que mostrarles a los aprendices sus debilidades porque es a partir de ellas que cada quien debe plantearse su propio plan de trabajo particular. Este asunto es fácil de comprender cuando la gente quiere hacer ejercicios, tonificar el cuerpo y rebajar la grasa corporal pero en política es súper difícil porque requiere de humildad. La gente puede responder con rabia y violencia al momento de que el formador le muestre sus debilidades y sus vicios, por lo que el formador tiene que tener carácter para lidiar con todo tipo de situaciones enfrentándose a la debilidad sin dañar a la persona.

El formador debe ser formado, debe tener carácter y templanza para tratar con el aprendiz y debe ser disciplinado, sistemático y accesible a los aprendices en todo momento.

Estas cualidades indican que el formador no puede dedicarse a otra actividad que le quite tiempo o le distraiga. La formación política debe ser entendida como una parte esencial de la carrera política del formador y del que se forma.

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