miércoles, 9 de abril de 2014

¿Está unido el pueblo venezolano?



Esta es una pregunta de difícil respuesta en estos días.

Comenzando por lo que cada quien tiene o entiende por "pueblo". Desde el punto de vista nacional podemos plantear un debate y así mismo podemos hacerlo desde el punto de vista político-social-económico y desde el punto de vista ideológico seguros de que en cada uno de estos debates podríamos llegar a conclusiones diferentes pero a la misma verdad.

Desde el punto de vista nacional, digo, hablando de la NACIÓN el pueblo venezolano no está unido ni material ni espiritualmente. Es lamentable pero, para empezar, tenemos que aceptar que la Venezuela de hoy es heredera doscientos años de una sistemática traición burguesa al pueblo y al País, además una traición agravada por una actitud supremamente negativa que mezcla lo peor del parasitismo, del oportunismo y del entreguismo de una clase que al tiempo que insiste en ser considerada como pueblo todos los días hace sus mayores esfuerzos para distanciarse del pueblo como cuerpo social concreto. Tenemos que aceptar, lamentablemente, que la Venezuela de hoy es heredera de cien años del monroismo y los efectos de la hegemonía norteamericana en nuestras tierras. Fue dificil romper ese fatalismo geográfico que nos tenía condenados a ser el patio trasero de los asesinos de la humanidad. Por último, más lamentablemente aún, tenemos que aceptar que la Venezuela de hoy es heredera de los efectos de 70 años del macartismo, el neomacartismo y la guerra declarada contra el comunismo, el socialismo y toda expresión progresista que ponga en peligro o cuestione el sistema capitalista global. Digo más lamentablemente aún porque todo mivimiento por la libertad, la independencia y la autodeterminación de los pueblos que haga el pueblo, como cuerpo social compuesto básicamente por los pobres tradicionalmente desposeídos, marginados y tercerizados tiene que ser por naturaleza socialista y al proyectarse como socialista le caen encima 70 años de prejuicios, desprecios y menosprecios, le caen encima los miedos de 70 años y con ello las dudas y las incredulidades, le caen encima los enemigos de 200 años que ya creían que su hegemonía social era el estado normal de las cosas. Al llamarnos socialistas el facismo norteamericano reacciona contra nosotros trabajando a escala mundial para pararnos el trote porque tener como vecino una nación soberana amenaza su seguridad nacional. Al llamarnos socialistas reacciona contra nosotros el monroismo con todo su aparato mundial diseñado para destruir al comunismo y el socialismo y garantizar la hegemonía del sistema capitalista global. Al llamarnos socialistas reacciona contra nosotros la burguesía nacional primero porque sabe que en un régimen socialista por más pacífico que sea la clase social hegemónica, es decir, la que detenta el poder político y puede usarlo efectivamente para realizarse es el pueblo, después, la otra razón de la reacción burguesa contra nosotros es que al tomar el poder el propio pueblo y tomar el control directo de sus recursos la burguesía entreguista, parasitaria y floja ya no puede negociar como intermediadora nada que tenga que ver con los recursos nacionales; el socialismo le tumba el negocio a la burguesía y al mismo tiempo desenmascara 100 años de trampa y de traición al pueblo. No podemos pensar siquiera que hoy el pueblo venezolano en este sentido está unido porque el pueblo pobre conquisto el poder democráticamente y le han salido al paso enemigos naturales que están dispuestos a hacer todo cuanto sea posible para arranacarle el poder y devolverlo a su anterior situación histórica y restablecer el orden social anterior. Estos enemigos se manejan y manejan una parte del País que no quiere colaborar, que no quiere tratar de comprender el momento histórico que vivimos, que no quiere aceptar un gobierno popular socialista, que no quiere aceptar la igualdad social en términos políticos y que por eso no puede aceptar ni reconocer gobernantes que sean del pueblo y que además gobiernen para satisfacción del pueblo. Estos enemigos que han visto la gran fuerza política del pueblo se sienten muy pesimistas de reconquistar el poder por la vía democrática institucional porque saben que el pueblo no confía en ellos, y tendría que ser masoquista el pueblo para confiar en una clase política que lo primero que quiere hacer es vender el País y entregarselo a sus anteriores saqueadores, con lo que resultarían vendidas la dignidad nacional y las esperanzas del pueblo. Estos enemigos ya han dado pasos hacia el terrorismo y tienen tiempo practicando el saboteo en todos los motores de la vida nacional, están trabajando esforzadamente para probocar el colapso, inducir la violencia y generar las condiciones para imponerse por las armas con alguna modalidad de golpe de Estado.

Las condiciones para la unidad nacional

Para que el pueblo esté unido en este sentido la burguesía nacional tiene que romper el cordón umbilical con el gobierno norteamericano, reconcer al pueblo con todos sus derechos y libertades políticas y tiene que resignarse a colaborar sincera y honestamente en el plan nacional de desarrollo del País. Sólo así seremos una nación. No se trata de que la burguesía capitalista reniegue de sí misma o se someta, eso no es lo que queremos, se trata de que como clase social la burquesía pueda comprender la premisa fundamental de nuestro socialismo y es el derecho nacional que tenemos todos los pueblos a ensayar, diseñar e implementar nuestros propios modelos de desarrollo sin estar sometidos ni subordinados a ningún poder supranacional y el derecho natural que tenemos todos los del pueblo a ejercer por nuestra propia cuenta y sin tutela de nadie (la burguesía) nuestros derechos y libertades políticas que incluyen el derecho a organizarnos en partidos para representar nuestros intereses y que incluyen gobernar.

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